El Informe Europeo sobre Drogas 2026 de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) describe un mercado de cannabis cada vez más diverso, con productos potentes, nuevas rutas de tráfico y cambios regulatorios. Unos 25 millones de adultos de entre 15 y 64 años, el 8,7 %, lo han consumido durante el último año. Para entender sus efectos sobre la salud, además de cuánto se consume, hay que conocer qué productos circulan.
Diferencias de consumo entre países europeos
El cannabis sigue siendo la droga ilícita más consumida en Europa, pero el consumo no evoluciona igual en todos los países. Entre aquellos con encuestas realizadas desde 2023, tres registraron aumentos, diez mantuvieron cifras estables y dos notificaron descensos respecto a su anterior encuesta comparable.
El informe reúne datos de distintos años y sistemas de observación. Las incautaciones y las demandas de tratamiento corresponden principalmente a 2024; las aguas residuales aportan información de 2025, y las novedades regulatorias llegan hasta 2026. La fecha de publicación, por tanto, no coincide con la de todos los indicadores.
La EUDA señala que el impacto sanitario de estos cambios todavía no está claro. En Shottas® consideramos que los datos sobre consumo, productos y salud también forman parte del conocimiento de la cultura cannábica, con las limitaciones y las incertidumbres que recoge el informe.
Quién consume cannabis y con qué frecuencia
Entre las personas de 15 a 34 años, el consumo durante el último año se estima en un 15,3 %, equivalente a 15,4 millones. La proporción de hombres que declara haber consumido suele ser aproximadamente el doble que la de mujeres.
En el grupo de 15 a 24 años, la prevalencia anual alcanza el 18 %, unos 8,6 millones de personas. El 9,6 %, aproximadamente 4,6 millones, declara haber consumido durante el último mes. Estos indicadores recogen periodos distintos y no permiten, por sí solos, distinguir el consumo ocasional del intensivo.
La EUDA estima que el 1,6 % de los adultos de 15 a 64 años, unos 4,5 millones, consume a diario o casi a diario. Entre los adultos jóvenes de 15 a 34 años, la proporción asciende al 2,3 %, unos 2,3 millones. Esta categoría corresponde al consumo en al menos 20 días durante el último mes.
La encuesta escolar ESPAD de 2024 recoge datos de edades más tempranas: el 13 % de los estudiantes de 15 y 16 años participantes había probado cannabis alguna vez. Fue la sustancia ilícita más utilizada en todos los Estados miembros participantes, un dato que conviene tener en cuenta en la prevención dirigida a adolescentes.
Los datos de aguas residuales también varían según el lugar. De 63 ciudades de 17 Estados miembros, Noruega y Turquía con datos comparables, 21 registraron en 2025 aumentos del metabolito THC-COOH y 28 descensos. Estas mediciones complementan las encuestas, pero no permiten contar consumidores ni determinar sus patrones individuales.
Productos y potencia: diferencias que afectan a los riesgos
La hierba y la resina siguen siendo las presentaciones más extendidas y consumidas. Junto a ellas se encuentran productos con poco THC, preparados con cannabidiol (CBD), extractos concentrados y comestibles, tanto en mercados ilícitos como en circuitos comerciales.
La composición y la potencia de estos productos pueden variar considerablemente. La EUDA advierte también de productos vendidos como cannabis que pueden estar adulterados con cannabinoides sintéticos potentes. Confundirlos con cannabis vegetal dificulta identificar los riesgos y responder ante una intoxicación.
Los extractos de alta potencia y los comestibles preocupan por su relación con episodios de toxicidad aguda atendidos en urgencias y consultas a centros de toxicología. Para evaluar el riesgo, es necesario conocer el producto concreto: la etiqueta «cannabis» no basta.
Las incautaciones de 2024 muestran una concentración media de THC del 24,6 % en la resina y del 12 % en la hierba. Entre 2014 y 2024, la potencia media aumentó un 66 % y un 19 %, respectivamente. Estos promedios corresponden al material intervenido y no permiten conocer la composición de cada producto disponible.
CBD y cannabinoides semisintéticos
El informe también aborda la comercialización de cannabinoides semisintéticos, como el hexahidrocannabinol (HHC), frecuentemente fabricados a partir de CBD obtenido de cáñamo con bajo contenido en THC. Ese origen no significa que tengan el mismo perfil de riesgo que el CBD.
En 2026 se ha solicitado a la EUDA evaluar el CBD como precursor para estudiar su papel en la producción de THC y otros cannabinoides psicoactivos. La evaluación se refiere a su función en los procesos de fabricación, no a una equivalencia entre los efectos de esas sustancias. En 2024 se desmantelaron al menos tres instalaciones ilícitas relacionadas con la producción de THC o cannabinoides semisintéticos: dos en Países Bajos y una en Polonia.
Salud: frecuencia de consumo, inicio temprano y potencia
Las personas que consumen a diario o casi a diario tienen mayor probabilidad de tener problemas. El consumo se asocia con síntomas respiratorios crónicos, dependencia y síntomas psicóticos, además de peores resultados educativos y mayor riesgo de contacto con el sistema de justicia penal.
Estas asociaciones no significan que todas las personas sufran las mismas consecuencias. Los factores más estrechamente relacionados con los problemas son el inicio temprano, el uso de productos potentes y el consumo regular prolongado. La diversidad de productos disponibles dificulta tanto la evaluación clínica como el diseño de tratamientos.
En 2023, el cannabis estuvo implicado en más del 46 % de las urgencias relacionadas con drogas notificadas en España y en el 28 % de las comunicadas en Francia, según los datos nacionales recogidos por el informe.
En 2024 fue la segunda sustancia más notificada, después de la cocaína, en los hospitales centinela de Euro-DEN Plus. La mediana del porcentaje de episodios con presencia de cannabis fue del 20 % entre los hospitales participantes; la edad mediana de los pacientes era de 28 años y el 74 % eran hombres.
En estos episodios, el cannabis solía aparecer junto a otras sustancias. Su presencia no demuestra que fuera la única causa de la urgencia. Además, los resultados de una red centinela no pueden extrapolarse sin más a todos los hospitales europeos.
El cannabis concentra un tercio de las demandas de tratamiento
En 2024, los problemas relacionados con cannabis representaron el 33 % de las demandas de tratamiento especializado notificadas en la Unión Europea, Noruega y Turquía. Se estimaron unos 104.000 pacientes, de los cuales aproximadamente 62.000 acudían por primera vez.
Entre quienes iniciaban tratamiento por primera vez, el cannabis fue la sustancia más citada como principal droga problemática: supuso el 41 % de los casos. Transcurren, de media, once años entre los primeros consumos y la entrada en tratamiento. Durante ese intervalo puede haber una exposición prolongada a los riesgos del consumo.
Para interpretar estas cifras hay que tener en cuenta cómo llegan las personas al tratamiento y qué atención reciben. Existen derivaciones judiciales, atención general a problemas por sustancias, intervenciones psicosociales y programas específicos para cannabis, incluidas intervenciones breves. Varios Estados miembros también ofrecen atención por internet.
La EUDA señala que hace falta conocer mejor las necesidades actuales y la eficacia de las derivaciones y los tratamientos. Cuando hay consumo de tabaco asociado, su abandono suele requerir atención dentro del mismo proceso terapéutico.
Un mercado ilícito de más de 12.000 millones de euros
El mercado europeo de cannabis está valorado en más de 12.000 millones de euros y genera importantes beneficios para las redes criminales dedicadas al cultivo, tráfico y distribución. Algunos Estados miembros notifican niveles elevados de violencia vinculada a este mercado.
En 2024, los países de la Unión Europea comunicaron 252.000 incautaciones de resina, con 321 toneladas, y 219.000 de hierba, con 199 toneladas. Frente a 2023, la cantidad de resina incautada cayó un 42 %, desde 551 toneladas, mientras que la de hierba permaneció prácticamente estable, frente a 201 toneladas.
España siguió concentrando la mayor cantidad de resina intervenida, 206 toneladas, pese a una reducción del 45 %. La EUDA considera probable que este cambio esté relacionado con operaciones policiales específicas y modificaciones de las rutas. Una caída de las cantidades incautadas no demuestra, por sí sola, que haya menos disponibilidad o consumo.
En hierba, España registró un descenso del 18 %, mientras Bélgica y Países Bajos notificaron incrementos del 1.075 % y del 278 %, respectivamente. En estos últimos países se interceptaron grandes cargamentos procedentes de Norteamérica y otras regiones no europeas. Turquía, contabilizada por separado, comunicó casi 14 toneladas de resina y 47,7 de hierba.
Las redes utilizan distintas rutas y medios de transporte. Las autoridades españolas han intervenido drones y lanchas rápidas utilizados para el tráfico. También se presta más atención a los envíos desde Canadá, Estados Unidos y, en menor medida, Tailandia.
En noviembre de 2025, la EUDA emitió su primera alerta mediante el Sistema Europeo de Alerta sobre Drogas (EDAS). Advirtió de los riesgos asociados a la aparición de cannabis norteamericano en los mercados europeos, debido a la mayor potencia de los productos y a la contaminación con pesticidas potencialmente peligrosos.
Producción europea y actuación policial
Parte del abastecimiento procede del cultivo ilícito dentro de la Unión Europea, próximo a los mercados consumidores y destinado tanto a la distribución nacional como internacional. Cada año se desmantelan miles de instalaciones, desde pequeñas explotaciones hasta centros industriales.
España concentró en 2024 el 75 % de las plantas de cannabis incautadas en la Unión Europea. El porcentaje se refiere a las plantas intervenidas; no mide directamente la proporción de toda la producción europea que corresponde a España.
También descendieron las infracciones notificadas: aproximadamente 477.000 por consumo o posesión personal, frente a 615.000 en 2023, y 74.000 relacionadas con el suministro, frente a 100.000. Al igual que las incautaciones, estos registros dependen de la actividad policial y del marco jurídico, además del funcionamiento del mercado.
Regulación: modelos distintos y resultados pendientes de evaluación
Las reformas europeas difieren en alcance y aplicación, aunque suelen incorporar medidas de prevención, supervisión y evaluación. Algunas contemplan la distribución sin ánimo de lucro; otras se limitan principalmente al autocultivo y al consumo privado.
- Malta: legisló en diciembre de 2021 para permitir autocultivo limitado, posesión de pequeñas cantidades y consumo privado. También contempla distribución a miembros mediante asociaciones reguladas sin ánimo de lucro.
- Luxemburgo: aprobó en julio de 2023 el autocultivo limitado y el consumo privado.
- Alemania: legisló en febrero de 2024 sobre autocultivo limitado, posesión y consumo de pequeñas cantidades, además de asociaciones de cultivo reguladas sin ánimo de lucro.
- Países Bajos: desarrolla desde 2025 un experimento de cadena de suministro cerrada en diez municipios, con cannabis producido en instalaciones reguladas para su venta en establecimientos autorizados.
- Chequia: legisló en enero de 2026 para permitir cultivar hasta tres plantas por persona para consumo privado.
El autocultivo en Alemania, Luxemburgo y Malta no se supervisa de forma sistemática, por lo que no se sabe con certeza hasta qué punto se ha extendido. Alemania y Luxemburgo habían publicado evaluaciones provisionales al finalizar 2025, pero hará falta más seguimiento para valorar los resultados sanitarios y sociales.
Si cultivas donde está permitido, consulta la normativa vigente en tu jurisdicción. El permiso para determinadas prácticas no autoriza cualquier forma de venta, transporte o consumo.
Preguntas frecuentes sobre el cannabis en Europa
¿Está aumentando el consumo en toda Europa?
Los datos disponibles no muestran una subida generalizada. Tanto las encuestas nacionales como las aguas residuales reflejan evoluciones distintas según el territorio.
¿Qué significa consumo diario o casi diario?
El informe utiliza esa expresión para el consumo en 20 o más días del último mes. Describe la frecuencia de consumo, pero no constituye por sí sola un diagnóstico de dependencia.
¿La resina siempre contiene más THC que la hierba?
No en todas las muestras. Los promedios de las incautaciones de 2024 fueron superiores para la resina, pero la concentración varía entre productos.
¿El CBD y el HHC tienen los mismos riesgos?
No son sustancias equivalentes. Que el CBD pueda utilizarse para fabricar determinados cannabinoides no implica que comparta sus efectos o su perfil toxicológico.
¿Las urgencias registradas se deben exclusivamente al cannabis?
Los datos presentados no permiten afirmarlo. En muchos episodios también se notificaron otras sustancias, lo que dificulta atribuir la urgencia a una causa única.
¿La caída de incautaciones indica que hay menos cannabis?
No por sí sola. Los cambios de rutas, las prioridades policiales y las operaciones concretas pueden modificar considerablemente las cantidades intervenidas.
¿El informe permite comparar precios entre países?
La documentación utilizada remite a tablas de precios y potencia, pero no aporta cifras concretas de precios. Para compararlos entre países hay que consultar esas tablas y sus notas metodológicas.
¿Puede hablarse ya del éxito de las reformas legales?
Todavía no de forma general. Los modelos tienen distintos plazos y mecanismos, y las evaluaciones disponibles son parciales o provisionales.




