La comunidad rastafari de Kenia reclama el derecho a cultivar, poseer y consumir marihuana como sacramento religioso. El pasado 15 de julio, un tribunal keniano rechazó su petición de despenalizarla con fines espirituales. Según la sentencia, la Rastafari Society of Kenya no demostró que la ley vulnerara de forma inconstitucional sus derechos. La comunidad ya ha anunciado que recurrirá ante una instancia superior.
¿Por qué debería importarte? Porque este caso plantea una pregunta que atraviesa toda la cultura cannábica: ¿puede un Estado criminalizar una planta que para miles de personas es sagrada? En Shottas® vivimos por y para el cannabis, y creemos que conocer estas historias es parte de entender de dónde viene todo lo que hacemos.
Qué es el rastafarismo y cuál es su origen
El rastafarismo es una religión y un movimiento social afrocéntrico. Sostiene que Haile Selassie I, antiguo emperador de Etiopía, es el mesías y la encarnación de Dios. Nació en la década de 1930 en comunidades afrojamaicanas marginadas. Allí, varios líderes protestantes interpretaron la coronación de Selassie como el cumplimiento de una profecía bíblica. El nombre del movimiento viene de su nombre anterior a la coronación: Ras Tafari Makonnen.
Uno de sus conceptos clave es Babylon, una metáfora del capitalismo occidental y del imperialismo, que según esta fe oprimen a las personas negras. Frente a Babylon, los rastafaris miran a Etiopía y a Zion, la tierra prometida espiritual.
La expansión mundial del movimiento debe muchísimo a la música. Artistas de reggae como Bob Marley and the Wailers, Burning Spear, Culture o Peter Tosh llevaron su mensaje a todos los rincones del planeta, también a África Oriental. Muchos de sus seguidores adoptan el título de Ras, que en amhárico significa "cabeza" o "jefe". El amhárico es la lengua más hablada de Etiopía.
En Kenia no existen cifras oficiales sobre cuántos rastafaris hay. En 2019, un tribunal reconoció el rastafarismo como religión legalmente protegida. Fue un fallo histórico: una alumna había denunciado discriminación después de que su escuela la expulsara por llevar rastas.
Una groundation con la House of Nyabinghi en Kibera
En Kibera, uno de los barrios más extensos de Nairobi, una docena de personas canta durante más de una hora en una sala en penumbra. Les acompañan tambores y una pandereta. Es una groundation, el nombre que los rastafaris dan a su encuentro comunitario semanal de oración, música y reflexión.
Los asistentes pertenecen a la House of Nyabinghi, una de las principales "mansiones" del rastafarismo. Una mansión es cada una de las ramas o denominaciones de esta fe, con prácticas y énfasis propios. Esta toma su nombre de una legendaria mujer de África Oriental cuyo nombre significa "madre de la abundancia" o "la que posee muchas cosas".
Las letras están llenas de referencias a Etiopía, Jah, Zion y Haile Selassie I:
"No night in a Zion, there is no night there / Hallelujah there is no night there / Rastafari is our light, and we need no other light."
En las paredes cuelga una bandera roja, amarilla y verde junto a imágenes de Haile Selassie I, Bob Marley y Marcus Garvey, el activista político jamaicano. De vez en cuando se oyen chasquidos y crepitar: algunos encienden marihuana y el aroma inunda la sala. Esta groundation se celebró solo tres días después del fallo que les negó el uso legal de la planta.
Por qué la ganja es un sacramento rastafari
Para el rastafarismo, la marihuana (Cannabis sativa) no es una sustancia recreativa. Es un sacramento, es decir, un elemento ritual a través del cual el creyente se comunica con lo divino. Los rastafaris creen que consumirla les induce un estado meditativo que les permite conectar más profundamente con Jah.
Este uso se inscribe en la livity, la práctica espiritual rastafari de vida recta y natural. La livity incluye llevar rastas y seguir una dieta ital, un régimen basado en plantas y alimentos lo menos procesados posible. La ganja encaja en esta visión como parte de una relación sagrada con la naturaleza.
Por eso los rastafaris de distintas partes del mundo luchan por su despenalización. Para ellos no se trata de fumar sin restricciones. Se trata de practicar su fe sin que eso les convierta en delincuentes. Ras Orudi, herbolario de 38 años que llegó al movimiento inspirado por Peter Tosh a mediados de los 2000, lo resume así: "Los rastafaris no rechazan el sistema. Intentan integrarse en él mientras defienden sus derechos".
La petición de 2021 y el fallo del 15 de julio
En 2021, la Rastafari Society of Kenya presentó una petición judicial con dos posibles salidas. La primera era eximir a los rastafaris de arresto y procesamiento por cultivar, poseer y usar cannabis como sacramento. La segunda, que el Gobierno creara un marco legal que regulara esta práctica religiosa.
La organización argumentó que la legislación vigente vulneraba varios derechos fundamentales, entre ellos la libertad religiosa y la igualdad. El 15 de julio, el tribunal desestimó la petición. Alegó, entre otros motivos, que la sociedad no había demostrado que la ley violara de forma inconstitucional los derechos de los rastafaris.
La reacción fue inmediata. Ras Ndeto, de 56 años, profeta y portavoz de la Rastafari Society of Kenya, confirmó que recurrirán. "Seguimos sintiendo que somos una minoría en este país, porque incluso nuestra cultura sigue siendo menospreciada. Vivimos como terroristas en nuestro propio país", afirmó. Ndeto abrazó el rastafarismo a principios de los 90, cuando un rastafari de Guyana le enseñó la livity en Nairobi.
Comparativa: el sacramento rastafari ante la ley
La situación legal del cannabis sacramental varía mucho de un país a otro. Kenia reconoce el rastafarismo como religión protegida desde 2019, pero no permite a sus fieles usar la planta en sus ritos. Otros estados ya han dado el paso. Esta tabla pone varios casos frente a frente:
| País | Reconocimiento religioso | Cannabis sacramental | Hito clave |
|---|---|---|---|
| Kenia | Sí, religión protegida desde 2019 | No permitido | Petición desestimada el 15 de julio; recurso anunciado |
| Antigua y Barbuda | Sí | Permitido cultivar y fumar | Aprobación en 2023 |
| Jamaica | Sí, cuna del movimiento | Permitido para fines religiosos | Reforma legal de 2015 |
El contraste muestra que la tensión entre protección religiosa y leyes de drogas tiene solución jurídica. La pregunta es si Kenia decidirá recorrer ese camino en la próxima instancia.
Las voces de Kibera: identidad, raíces y denuncia
Detrás del litigio hay trayectorias personales muy concretas. Ras Dimo, de 43 años, es sacerdote y dirige a menudo las oraciones en Kibera. Descubrió el rastafarismo al final de la secundaria, leyendo libros sobre la relación entre las personas negras y la Biblia. "Me inspiró saber que las personas negras no estamos malditas, como los imperialistas intentaron hacernos creer", explica. Como muchos rastafaris kenianos, nació en una familia cristiana.
Ras Masinde, de 50 años, sintió curiosidad por el movimiento de niño, tras cruzarse con un hombre con rastas. Se negó a cortarse el pelo. Al terminar la secundaria en los 90 empezó a dejarse rastas y a estudiar la religión hasta encontrar su comunidad. Para él, la lucha va más allá de la planta. Es una cuestión de dignidad y de raíces africanas.
"Hacemos fyah bun al colonialismo y al imperialismo", dice, usando una expresión rastafari que significa denunciar o condenar. "Todo hombre, mujer y niño es igual ante los ojos del Todopoderoso". Y lanza su proclama: "Free up the herb. Free up the ganja seed", es decir, liberad la hierba y liberad la semilla de ganja.
Qué significa esta lucha para la cultura cannábica
El caso keniano demuestra algo que cualquier grower con memoria sabe: la historia del cannabis es también una historia de derechos. Cada avance legal en el mundo ha sido fruto de comunidades que se negaron a aceptar que su relación con la planta fuera un delito.
El movimiento rastafari ha sido clave en esa batalla cultural. Popularizó el reggae y reivindicó la ganja como parte de una identidad espiritual y política. Así contribuyó a cambiar la mirada global sobre una planta estigmatizada durante décadas. Su reclamación actual es muy precisa: poder cultivar y consumir sin ser tratados como criminales, dentro de un marco regulado si hace falta.
En Shottas® respetamos profundamente esta herencia. Por eso insistimos siempre en lo mismo: cultiva solo donde la ley lo permite, infórmate de la normativa de tu país y apoya los procesos que buscan regulaciones justas. Kenia todavía tiene una instancia superior por delante. Seguiremos atentos.
Preguntas frecuentes
¿Qué decidió el tribunal de Kenia sobre la marihuana rastafari?
El 15 de julio, un tribunal keniano desestimó la petición de la Rastafari Society of Kenya para despenalizar el cannabis con fines espirituales. Consideró que la organización no había demostrado que la ley vulnerara inconstitucionalmente sus derechos. La comunidad rastafari ha anunciado que recurrirá el fallo ante una instancia judicial superior.
¿Por qué la marihuana es sagrada para los rastafaris?
Los rastafaris consideran la marihuana un sacramento, un elemento ritual para comunicarse con lo divino. Creen que su consumo induce un estado meditativo que les acerca a Jah. Este uso forma parte de la livity, su filosofía de vida recta y natural, que incluye también una dieta vegetal y las rastas.
¿Está reconocido el rastafarismo como religión en Kenia?
Sí. En 2019, un tribunal keniano reconoció el rastafarismo como religión legalmente protegida. El caso surgió cuando una alumna denunció discriminación tras ser expulsada de su escuela por llevar rastas. Sin embargo, este reconocimiento no incluye el permiso para usar cannabis en ceremonias, que sigue penalizado en el país.
¿Qué es la House of Nyabinghi?
Es una de las principales mansiones o ramas del rastafarismo. Su nombre procede de una legendaria mujer de África Oriental cuyo nombre significa "madre de la abundancia". En Kibera, Nairobi, sus miembros celebran cada semana una groundation, un encuentro comunitario con tambores, cánticos a Jah y oración colectiva.
¿En qué países pueden los rastafaris usar cannabis legalmente?
Algunos países del Caribe han abierto la puerta al cannabis sacramental. Jamaica, cuna del movimiento, permite su uso religioso desde una reforma de 2015. En 2023, Antigua y Barbuda aprobó que los rastafaris puedan cultivar cannabis y fumar marihuana. Kenia, en cambio, mantiene la prohibición pese a reconocer esta religión.
¿Qué significa la expresión "fyah bun" en la cultura rastafari?
"Fyah bun", literalmente "que arda el fuego", es una expresión rastafari para denunciar o condenar algo considerado injusto u opresivo. Se usa sobre todo contra el colonialismo, el imperialismo y lo que el movimiento llama Babylon, su metáfora del sistema capitalista occidental que, según esta fe, oprime a las personas negras.




