Sí, Antigua y Barbuda quiere convertirse en un destino de referencia del turismo cannábico. Este tipo de turismo consiste en viajar a un lugar para conocer su cultura, sus cultivos y su legislación en torno al cannabis. El país caribeño quiere aprovechar su clima tropical, su entorno natural y su herencia rastafari. También cuenta con un marco regulatorio vigente desde 2018. ¿Por qué importa? Porque hablamos de una nación que ya atrae a viajeros de todo el mundo con sus 365 playas, su vela de primer nivel y sus festivales. Y porque el cannabis podría abrirle una nueva vía económica.
Un marco legal con recorrido en Antigua y Barbuda
El debate en Antigua y Barbuda ya no gira en torno a si legalizar o no. Según la emisora local ZIZ Broadcasting, el sector cannábico del país está dejando atrás esa discusión inicial. Ahora la atención se centra en el turismo, en la educación pública y en cómo convertir la regulación existente en oportunidades económicas y sociales.
La base es la Cannabis Act de 2018. Esta ley regula el uso religioso del cannabis por parte de miembros documentados de organizaciones religiosas registradas, en defensa de los derechos constitucionales de cada ciudadano. También regula el uso medicinal y científico de la planta.
Esa misma ley creó la Antigua and Barbuda Medicinal Cannabis Authority, el organismo público que supervisa la industria del cannabis en el país. Las enmiendas aprobadas en 2021 y 2022 modernizaron después tanto la legislación como las normas del sector. Es un marco que ha ido madurando paso a paso, sin improvisaciones.
La propuesta rastafari y las cifras que la respaldan
La idea del turismo cannábico la ha planteado el Sumo Sacerdote Selah, cuyo nombre civil es Conneal Christian. Es el líder de la Nyabinghi Order en Antigua, una de las ramas más tradicionales del movimiento rastafari. El rastafarismo es una corriente espiritual nacida en Jamaica que considera el cannabis una planta sagrada. Según Selah, el clima, la naturaleza y la herencia rastafari de la isla son ventajas que permitirían crear un producto turístico propio y diferenciado.
Los números le dan argumentos. Fíjate en la escala:
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Población del país | Unas 95.000 personas |
| Pacientes de cannabis medicinal registrados | Más de 5.000 |
| Dispensarios con licencia | 2 |
| Valor previsto del turismo cannábico mundial en 2030 | 23.700 millones de dólares (Grand View Research) |
Un dispensario es un establecimiento autorizado para vender cannabis a pacientes registrados. Más de un 5 % de la población ya está inscrita como paciente, una cifra que indica una aceptación social considerable. Si a eso le sumas un mercado global en plena expansión, la jugada de Antigua tiene mucho sentido. En Shottas® lo tenemos claro: cuando la cultura, la legalidad y la tierra se alinean, la planta florece. ¡Y el Caribe tiene genética de sobra para demostrarlo!
Preguntas frecuentes
¿Es legal el cannabis en Antigua y Barbuda?
Sí, dentro de unos límites concretos. La Cannabis Act de 2018 regula su uso religioso por parte de miembros documentados de organizaciones religiosas registradas, así como su uso medicinal y científico. Las enmiendas de 2021 y 2022 actualizaron la normativa. Antes de viajar, conviene revisar siempre la legislación vigente para turistas.
¿Quién supervisa la industria del cannabis en Antigua y Barbuda?
La supervisa la Antigua and Barbuda Medicinal Cannabis Authority, un organismo creado por la ley de cannabis de 2018. Se encarga de regular y controlar la actividad medicinal del sector, registrar a los pacientes y conceder licencias a los dispensarios. Actualmente hay dos establecimientos autorizados en el país.
¿Qué es la Nyabinghi Order?
Es una de las ramas más antiguas y tradicionales del movimiento rastafari, una corriente espiritual surgida en Jamaica que considera sagrado el cannabis. En Antigua la dirige el Sumo Sacerdote Selah, también conocido como Conneal Christian, impulsor de la propuesta para desarrollar el turismo cannábico en la isla.
¿Cuánto podría mover el turismo cannábico a nivel mundial?
Según los analistas de Grand View Research, el turismo cannábico mundial podría alcanzar un valor de 23.700 millones de dólares en 2030. Esa previsión explica que destinos como Antigua y Barbuda quieran posicionarse pronto, combinando su atractivo turístico tradicional con una oferta cultural y regulada en torno al cannabis.




